
INTERVENCIÓN DEL MMTC EN LA 114.ª CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO
Señor presidente,
Señor director general,
Señoras y señores delegados,
Intervengo en calidad de copresidenta del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, que agrupa a más de 50 organizaciones de cuatro continentes.
Una precisión previa: la IA no es «inteligente», recopila y organiza millones de datos, pero no es creativa. Dicho esto, las siguientes afirmaciones, extraídas de su informe, nos parecen fundamentales:
- «La IA reconfigura el empleo más bien transformando las tareas y la organización del trabajo que eliminando puestos de trabajo a gran escala». La IA puede contribuir a la prevención de riesgos… Pero la intensificación del trabajo, la sobrecarga cognitiva y la supervisión permanente pueden crear nuevos riesgos psicosociales y ergonómicos. (33).
- «Las transiciones centradas en las personas significan que estas deben estar en el centro de la transformación. La tecnología debe complementar las capacidades humanas» (72)
- El derecho a la información es una cuestión central en los lugares de trabajo donde se implementan herramientas de IA. Me parece muy preocupante que los trabajadores puedan verse afectados por decisiones tomadas por sistemas automatizados sin comprender cómo funcionan estos, en qué datos se basan o cómo llegan a sus resultados. (121)
¿Hasta qué punto debemos aceptar que la supuesta inteligencia decida por nosotros? Como movimiento de educación y acción, afirmamos el papel preponderante del ser humano a la hora de reflexionar y emitir un juicio libre, comprometidos no solo con garantizar un trabajo decente, sino un trabajo digno.
En esto coincidimos con las palabras del papa León: «Las inteligencias artificiales, desprovistas de experiencias, valores y sentimientos, no pueden ni deben asumir jamás un papel de responsabilidad y supremacía sobre la inteligencia humana».
La «gratuidad» que se destaca es engañosa: nuestros datos son recopilados por las GAFAM, dueñas de los algoritmos. Estas impresionantes potencias financieras, que disponen de una herramienta de influencia desmesurada, son capaces de interferir en el curso del mundo y de alterar toda conciencia colectiva.
La recopilación de datos tiene un precio. Un ejemplo procedente de una miembro de nuestro movimiento de Madagascar que, como muchos trabajadores malgaches, realiza tareas de introducción de datos esenciales para el funcionamiento de los algoritmos internacionales. «Me llamo Elina y trabajo en una tienda de productos ecológicos que utiliza inteligencia artificial. Mi función consiste en registrar facturas. Trato hasta 1 500 facturas al día por un salario de 120 euros al mes. Tengo que entrenarme intensamente para automatizar mis tareas, actuando casi como una máquina».
Lo digital ofrece nuevas oportunidades económicas, al tiempo que crea importantes limitaciones para los trabajadores. Estos empleos suelen seguir siendo poco cualificados y mal remunerados, lo que pone de manifiesto una integración desigual de los países en desarrollo en la economía mundial.
Cristianos, la encíclica del papa León nos confirma en este análisis y nos insta a permanecer vigilantes y activos:
«en una época en la que todo es manipulable, es necesario mantener una educación en el sentido crítico que nos permita distinguir lo verdadero de lo falso. Cuando el criterio dominante se convierte en la eficacia, el trabajo corre el riesgo de perder su valor humano y relacional. La libertad se ve amenazada por las dependencias digitales y la recopilación masiva de datos; su defensa exige normas justas, una responsabilidad compartida y educación. Para preservar las condiciones de una vida verdaderamente humana, capaz de verdad, de un trabajo digno y de una libertad real, es necesario un esfuerzo colectivo.
Tan ineludible como la rueda cuando fue creada, ¡tenemos que «aprendernos a vivir» con la IA! ¡Mantengamos la perspectiva y el análisis! ¡Eduquemos y, si es necesario, resistamos! En nombre de la justicia social y en nombre de una economía para la vida, invitamos a todas las personas a formarse, a cuestionar los usos de la IA y a denunciar sus excesos y peligros para el mundo laboral y las condiciones de vida de cada uno, así como a participar en cualquier acción que haga del mundo un lugar más humano.
Gracias por su atención.
Christine ISTURIZ
Solo el texto pronunciado da fe.

